jueves, 5 de mayo de 2016

El viejo comunismo


Era de esperar. La confluencia de la “verdadera izquierda” era cuestión de tiempo. Comparten programa, comparten ideología y hasta comparten objetivos. 

Atrás quedó aquello de “no somos ni de izquierdas, ni de derechas”. Las aguas vuelven a su cauce, y aquel invento que surgió de Izquierda Anticapitalista vuelve a sus orígenes más radicales. Se quitaron la careta. El viejo comunismo, el comunismo de siempre…vuelve. 

Su enemigo no es la derecha. De hecho, no les importa que estén gobernando, les han dejado gobernar votando junto a ellos en contra de un Presidente Socialista. 

Esta obsesión contra la socialdemocracia no es nueva. Ya hace casi un siglo, en 1927, Stalin ahondaba entre la separación ideológica del marxismo comunista y la socialdemocracia: “Entre las socialdemocracia y el marxismo se ha abierto un abismo. Desde ahora, el único portador y baluarte del marxismo es el leninismo, el comunismo”. Como puedes comprobar, no es nuevo aquello de igualarnos junto a la derecha. Su intención siempre ha sido derribar la socialdemocracia, según ellos: “No se puede acabar con el capitalismo sin acabar primero con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”.

No hacen nada nuevo, vuelven a sus orígenes. Vuelven a aquellos discursos anclados en el pasado de los dos bloques ideológicos enfrentados como si no hubiese ningún punto intermedio. Intentan mezclar y difamar para englobar a todos los enemigos en un solo bloque, siguiendo la hoja de ruta de Goebbels y sus once principios de la propaganda (Principio de simplificación y del enemigo único).

Este 26J por fin los actores se quitan sus máscaras. El conservadurismo más corrupto que nada quiere que cambie liderado por el PP, el liberalismo económico que quiere acabar con el Estado del Bienestar bajo el paraguas de Ciudadanos. El comunismo obsoleto de la confluencia Podemos e IU y como contraoferta de izquierdas, la izquierda posible: la socialdemocracia del PSOE. 

 Cuatro ideologías, cuatro opciones electorales. ¿Qué prefieres?



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