lunes, 28 de septiembre de 2015

Los independentistas ganan las elecciones, pierden su plebiscito y el PSC lider hegemónico de la izquierda

Junts pel Sí se ha impuesto en las elecciones catalanas con 62 escaños; le siguen Ciudadanos (25), PSC (16), PP (11), Catalunya Sí que es Pot (11) y la CUP (10). La suma de la lista de Artur Mas y la CUP permitiría a los independentistas superar los 68 parlamentarios que marcan la mayoría absoluta, aunque en el número de votos se sitúan por debajo del 50%


Aún con la resaca electoral de la jornada de ayer y tras la lectura de los resultados, el escenario en el que estamos inmersos hace necesaria una reflexión profunda de lo que la ciudadanía catalana ha querido expresar con su voto.

Los resultados hablan por sí solos, e incluso sin ser unas elecciones plebiscitarias por definición y con una participación histórica, la primera lectura es obligada: El apoyo a los partidos favorables a la independencia  obtienen tan solo un 48% de los votos (curioso que tan solo le falte el famoso 3% para obtener la mayoría).

Este porcentaje  es causa-efecto de la disputa intencionada y crispada entre Rajoy y Artur Mas. Ambos utilizan la misma estrategia.  Con ella, intentan  tapar sus recortes, sus malas gestiones y sus corrupciones. El PP con el discurso de “España se rompe” contra todo aquel que proponga más autonomía y menos centralismo. Por su parte,  Artur Mas con el manido discurso de “España nos roba”.

Estas elecciones han servido para callar las bocas de unos y otros. La ciudadanía ha decidido en las urnas castigar al Partido Popular  y a sus continuos ataques escudándose en el discurso del miedo.  Esta campaña crispada pasa factura a un PP que se queda en un partido residual con la caída tan feroz en porcentaje, votos y representación política.

El otro perdedor de estas elecciones sin duda es Podemos, que obtiene una representación tan escasa que hace recordar el enorme batacazo que se dieron en las elecciones andaluzas.

Por su parte el PSC ejerce su hegemonía en la izquierda siendo el partido de izquierdas más votado y quedando como tercera fuerza política en un parlamento tan dividido ideológicamente, que será pieza clave para el diálogo y consenso del futuro de Cataluña.

Lo curioso de los resultados, es que,  aun con el auge del independentismo y con la aparición de Podemos y la subida espectacular de Ciudadanos, el PSC y la propuesta federal consigue ser tercero en todas las provincias, adelanta a Podemos en Barcelona Capital  y tan solo pierda en torno a los 1200 votantes en cómputos globales.

Parece que tanto en las pasadas elecciones en Andalucía, como ayer en Cataluña se escenifica la hegemonía del PSOE en la izquierda y relega a Podemos a un partido en el espectro ideológico/político que ocupaba Izquierda Unida en sus mejores años.


Con todo esto, la única solución posible para encauzar este desaguisado es que el próximo 20 de Diciembre, el PSOE sea el partido más votado y comience a negociar una reforma constitucional que articule España en un nuevo marco constitucional en el que todos y todas nos sintamos cómodos. Solo faltan 83 días!

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